¿Por qué algunos países son considerados estados fallidos?
Algunos países parecen entrar en una espiral de caos en la que el gobierno deja de ser un referente y la vida cotidiana se convierte en supervivencia. A estos casos se les llama estados fallidos. Pero, ¿qué significa que un país “falle”?
Qué es un estado fallido
Un estado fallido es una nación en la que las instituciones han perdido su capacidad para cumplir las funciones básicas: mantener la seguridad, controlar el territorio, recaudar impuestos y proporcionar servicios esenciales. El término se popularizó en los años noventa, cuando Somalia se sumió en el caos tras el derrocamiento de Siad Barre. Hoy, grupos como el Fondo para la Paz utilizan indicadores para identificar países en riesgo de colapso (Estado fallido).
Entre las características comunes de un estado fallido se encuentran (Estado fallido):
- Pérdida del monopolio de la fuerza: el gobierno no controla su territorio y surgen señores de la guerra o grupos armados.
- Colapso de los servicios públicos: la administración no puede garantizar educación, salud ni infraestructuras.
- Corrupción y criminalidad endémicas.
- Desplazamientos masivos de población y crisis humanitarias.
Las raíces del colapso: factores políticos, económicos y sociales
No hay una sola causa que convierta a un estado en fallido, sino una tormenta perfecta de problemas acumulados.
Factores políticos
- Gobernabilidad débil: autoridades que no hacen cumplir las leyes ni controlan las fronteras.
- Corrupción sistémica: redes clientelares que diluyen la confianza en el Estado.
- Conflictos internos: guerras civiles, divisiones étnicas o religiosas y terrorismo que erosionan la legitimidad.
Factores económicos
- Colapso económico: hiperinflación, desempleo y pobreza que erosionan la capacidad de financiar servicios públicos.
- Economías ilícitas: narcotráfico, trata de personas y contrabando sustituyen a la economía formal.
Factores sociales
- Desigualdad extrema y exclusión: poblaciones sin acceso a educación, salud o empleo.
- Crisis humanitarias y migración masiva: personas que huyen dejan al país sin capital humano y profundizan el colapso.
Cómo se mide la fragilidad: el Índice de Estados Frágiles
El Fondo para la Paz publica cada año el Índice de Estados Frágiles (FSI), que clasifica a los países según 12 indicadores de vulnerabilidad (Índice de países frágiles):
- Aparato de seguridad
- Élites faccionalizadas
- Quejas grupales
- Decadencia económica y pobreza
- Desarrollo económico desigual
- Fuga de cerebros (emigración de talento)
- Legitimidad del Estado
- Servicios públicos
- Derechos humanos y Estado de derecho
- Presiones demográficas
- Refugiados y desplazados internos
- Intervención externa
Cada indicador se puntúa de 0 a 10; la suma determina si un país se considera “sostenible”, “estable”, “advertencia” o “alerta”. Esta herramienta no predice conflictos, pero ayuda a identificar tendencias y vulnerabilidades.
Ejemplos recientes
Somalia
Considerado el arquetipo del estado fallido, Somalia colapsó tras el derrocamiento de Siad Barre en 1991. Desde entonces, clanes y milicias rivales se disputan el territorio; la ausencia de un gobierno central ha permitido el surgimiento de grupos como Al‑Shabaab y la piratería en sus costas.
Haití
El asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021 profundizó una crisis de décadas marcada por pobreza, catástrofes naturales y gobiernos débiles. Hoy, pandillas armadas controlan barrios enteros y provocan desplazamientos masivos.
Yemen
Desde 2014 vive una guerra civil entre los rebeldes hutíes y el gobierno reconocido internacionalmente, con participación de potencias regionales. La población sufre una de las peores crisis humanitarias del mundo.
Libia
Tras la caída de Muamar el Gadafi en 2011, el país quedó fragmentado entre gobiernos rivales y milicias. La abundancia de petróleo se convirtió en una maldición al financiar enfrentamientos y atraer la intervención extranjera.
Estos casos muestran que la fragilidad no es solo económica o política: es una combinación de factores que derrumba el contrato social.
¿Hay salida?
Recuperarse del colapso estatal es posible, pero requiere tiempo, recursos y voluntad colectiva. Algunas claves:
- Reforzar las instituciones: profesionalizar la administración pública, despolitizar la justicia y modernizar la fuerza de seguridad.
- Combatir la corrupción: implementar transparencia y rendición de cuentas.
- Promover el desarrollo inclusivo: invertir en educación, salud y empleo para reducir desigualdades.
- Dialogar y reconciliar: impulsar negociaciones entre facciones internas y construir un proyecto común.
- Cooperación internacional: la ayuda externa debe apoyar procesos locales, no imponer soluciones.
Pensar más allá del titular
Llamar a un país “estado fallido” puede simplificar realidades complejas y justificar intervenciones externas. Por eso es importante entender las causas y matices de la fragilidad y apoyar soluciones que fortalezcan a las sociedades desde dentro.