Hay preguntas que parecen simples hasta que te das cuenta de que no lo son. Como esta: ¿cuándo empezó la humanidad a besarse? Un equipo de Oxford se hizo la misma pregunta y terminó encontrando algo que suena casi exagerado, pero está sustentado en datos. Según un análisis reciente, el primer gesto parecido a un beso pudo haberse dado hace entre 17 y 21 millones de años, mucho antes de que existiera algo parecido a Homo sapiens. El hallazgo está documentado en una investigación reseñada por University of Oxford

Para evitar confusiones, los investigadores no hablaron del beso romántico que hoy asociamos con películas o relaciones. Su definición fue más básica: contacto boca a boca, no agresivo, sin intercambio de comida. Algo que también aparece en gorilas, bonobos, chimpancés y orangutanes. Esa coincidencia interespecie llevó al equipo a modelar su evolución filogenética y estimar que el comportamiento ya existía en el ancestro común de los grandes simios. La explicación completa puede verse en Live Science, donde detallan la metodología.
Varios medios profundizaron en el tema. The Washington Post describe cómo este gesto habría persistido a través de especies, adaptándose a distintos contextos sociales.
Reuters también resume el hallazgo con precisión científica, sin caer en sensacionalismo. Y para un ángulo más cultural, The Guardian retoma cómo este tipo de contacto pudo haber estado presente incluso entre neandertales, según modelos evolutivos.
Si uno junta todas estas piezas, la conclusión es simple pero incómoda para nuestro ego: el beso no empezó con nosotros. No nació en ninguna civilización antigua, ni en un momento simbólico de la historia. Es un gesto que probablemente heredamos del linaje primate, un comportamiento social que cargamos desde mucho antes de entenderlo.
Pensarlo así cambia la narrativa. Ese gesto que hoy vinculamos con intimidad o romance quizás comenzó como una interacción instintiva entre primates tratando de entender su propio mundo. Y aun así, sobrevivió millones de años hasta llegar a nosotros.