Editorial número treinta y uno
La mayoría de las oportunidades se pierden porque uno dura demasiado pensando. Eso es todo. Es darle mente hasta cansarse y cuando vienes a ver, ya alguien más lo hizo. Ser freco es la única forma de romper eso.
Ser freco es mandar ese DM, es tirar la propuesta aunque no estés “listo”, es hablar claro aunque te tiemble un chin la voz, es dar el primer paso sin esperar que el camino se acomode. Que los pasos hagan el camino.
No necesitas seguridad, necesitas impulso.
Ese segundo donde tú decides que prefieres intentarlo a seguir con la maldita duda.
Porque la duda se queda contigo. El intento no.
Al final, lo que diferencia a la gente que avanza de la que se queda atrás no es talento ni suerte.
Es simple: uno se tiró… El otro lo pensó demasiado.