Y más importante aún… ¿cómo les va?
Es que no quieren
Hay una diferencia clave entre no poder y no querer. Y en este caso, la mayoría de los países que no tienen ejército tomaron esa decisión por convicción, no por incapacidad.
Costa Rica es el ejemplo más citado. En 1948, tras una guerra civil breve pero intensa, el nuevo gobierno abolió el ejército de forma oficial. Desde entonces, lo repiten como mantra nacional: “El ejército fue abolido para siempre”. ¿Qué hicieron con el dinero que se ahorraron? Lo invirtieron en educación y salud. A día de hoy, Costa Rica se enorgullece de su estabilidad democrática y su sistema educativo robusto. No es coincidencia.
Pero no es el único caso. En el Pacífico hay toda una constelación de países insulares como Nauru, Palau, Tuvalu y Micronesia que también viven sin ejército. Y aunque no tengan soldados, no están indefensos: muchos de ellos tienen acuerdos con potencias como Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda que les ofrecen protección militar en caso de conflicto.
¿Y si comparamos presupuestos?
-
- Estados Unidos: gastó 997 mil millones USD, solo representando el 37 % del gasto militar global y el 66 % del presupuesto de la OTAN.
-
- China: alcanzó los 314 mil millones USD.
-
- Rusia: incrementó su inversión en un 38 %, hasta 149 mil millones USD, el equivalente al 7,1 % de su PIB
-
- India está entre los principales también con 86 mil millones USD
-
- Arabia Saudita: figura con 80,3 mil millones USD
¿Y mientras tanto? Costa Rica no llega ni a los 400 millones… en todo su aparato de seguridad pública (policía, migración, etc). Pero no gasta un solo peso en ejército.

La paz también se construye con decisiones
Cuando pensamos en defensa, pensamos en armas, balas y todas esas cuestiones. Pero para estos países, la defensa comienza con otra lógica: diplomacia, acuerdos multilaterales, neutralidad estratégica, y sobre todo, una identidad nacional construida sobre otros pilares.
Islandia, por ejemplo, es miembro de la OTAN, pero no tiene ejército. Sí tiene una unidad de defensa costera y fuerzas policiales bien entrenadas. Su apuesta ha sido otra: invertir en seguridad interna, alianzas estratégicas, y mantener una política exterior que evite tensiones.
¿Y si más países lo intentaran?
Es aquí donde entra la reflexión que Velum se plantea: ¿qué hace que un país sienta que necesita ejército? ¿Es la historia? ¿La geografía? ¿La economía? ¿O es, quizás, una narrativa del miedo que hemos adoptado como inevitable?
Claro, no todos pueden darse ese lujo. Hay regiones como Medio Oriente o África Central donde los conflictos son constantes y la ausencia de ejército sería una sentencia de vulnerabilidad. Pero incluso allí, hay movimientos que apuestan por la desmilitarización como camino hacia la paz sostenible.
Pero, ¿realmente están más seguros?
Aquí viene lo más curioso: los países sin ejército no son necesariamente más inseguros. De hecho, muchos de ellos tienen índices de homicidios más bajos, mejores sistemas educativos, y relaciones exteriores más estables que países con grandes presupuestos militares.
Países que actualmente no tienen ejército:
Costa Rica
Panamá (tiene fuerzas policiales reforzadas, pero no ejército tradicional)
Islandia
Liechtenstein
San Marino
Mónaco
Vaticano
Andorra
Nauru
Palau
Tuvalu
Micronesia
Islas Marshall
Kiribati
En todos estos casos, la protección se garantiza mediante alianzas o fuerzas internas especializadas.
¿Y tú?
¿Crees que tu país podría vivir sin ejército?