¿Te has fijado cómo, al despertar, tu voz suena más profunda, como si llevaras un eco dormido en la garganta? Es una experiencia común que todos hemos notado alguna vez, y tiene mucho que ver con lo que ocurre en tu cuerpo mientras duermes.
Durante la noche, las cuerdas vocales descansan junto con el resto de tu cuerpo. No están vibrando constantemente, como lo hacen cuando hablas durante el día, y este reposo permite que los tejidos se relajen. Sin embargo, también ocurre algo curioso: mientras dormimos, los tejidos de la garganta y las cuerdas vocales pueden retener algo de líquido. Esta ligera inflamación o acumulación de fluidos hace que las cuerdas vocales sean temporalmente más gruesas al despertar, y como resultado, producen sonidos más graves.
Por otro lado, nuestra postura al dormir también juega un papel importante. Cuando estás acostado, la distribución de los líquidos en tu cuerpo cambia. Es por eso que al levantarte, especialmente después de varias horas en posición horizontal, puedes sentir una cierta pesadez o rigidez en la garganta. Esto afecta cómo vibran las cuerdas vocales y cómo resuena el sonido.
Además, la acumulación de mucosidad durante la noche también influye. Esa mucosidad puede recubrir ligeramente las cuerdas vocales, haciendo que se muevan de forma más pesada y produzcan tonos bajos hasta que empieces a hablar y a “limpiar” la voz.
Finalmente, al despertar, tu respiración suele ser menos profunda y tus músculos aún están relajados, incluyendo aquellos que controlan la modulación y proyección de tu voz. Todo esto contribuye a que el primer sonido que emitas sea más bajo, profundo, y a veces con un toque rasposo. Conforme el día avanza, el cuerpo se hidrata, los fluidos se redistribuyen y los músculos se activan, haciendo que tu voz regrese a su tono habitual.
Así que, esa voz grave matutina no es más que una señal de que tu cuerpo está saliendo de su estado de descanso y preparándose para enfrentar el día. Tal vez incluso puedas disfrutar de esos momentos en los que tu voz tiene un tono más rico y resonante, casi como si llevaras dentro a un locutor de radio mañanero.